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domingo, 28 de agosto de 2016

Primeros objetivos conseguidos

Ponerte a escribir tras la pobre derrota con la Real Sociedad invita al derrotismo. No son muy superiores y ganan justamente 0-2 tirando una vez a puerta. Sin embargo, creo que los dos primeros partidos de liga dejan muchas cosas reseñables que pueden superar el mero análisis futbolero.

La primera cuestión es la aparición definitiva de otro canterano que se va a convertir en habitual, no es otro que Aitor Buñuel. El lateral derecho titular de la selección sub 20 tiene que ser habitual en Osasuna casi por narices, si no es así algo extraño debe pasar. Sus apariciones son desgraciadas porque vienen de lesiones ajenas, pero se suele decir que no hay mal que por bien no venga. Aitor ha dejado media parte en Málaga y casi un partido completo contra la Real que permiten ser muy optimistas con él. En suma, un objetivo cumplido porque sumamos otro de casa a la lista de habituales en el once.

Me gusta ver cómo han vuelto a Primera Oier y Miguel Flaño. Creo que regresan a esta competición a bastante mejor nivel del que se fueron. Flaño es el más acertado, en mi opinión, de los tres centrales y Oier ha vuelto a dejar claras su virtudes más evidentes. Su labor en el centro del campo le ha servido para hacerse fijo en una posición muy poco habitual el año pasado y, para mí, cumplir con nota en su actuación particular.

El inicio de los García es mejorable, seguro, pero ellos son los que están en proceso de aprendizaje. Unai y David ya están haciendo las primeras evaluaciones del master y, a pesar de errores e infortunios, no tengo duda que van a ser habituales también en Primera. Los sumamos a Oier, los Flaño, Torres (seguro que volverá mejor que como dejó la Primera) y Buñuel. Y ya son siete habituales...

En lo colectivo, me parece que el equipo compite, tiene espíritu. Ni el Málaga ni la Real, con plantillas muy superiores por nombres y fichas, han pasado por encima a Osasuna. Seguramente han sido algo mejores, pero este grupo está preparado para pegarse con cualquiera en Primera. Eso sí, los errores en la máxima categoría se pagan más caros.

Y para terminar, algo que no tiene nada que ver con el campo. Se ha ganado una nueva liturgia desde la grada. Cuando se acaban los partidos se canta al equipo eso de "Somos un equipo" y parece que la gente de casi todo el estado se queda. Esa nuevo gesto, si se consolida, me parece muy chulo y volverá a diferenciar al Sadar de otros estadios.

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