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Tras 20 años trabajando diariamente la información rojilla, ahora soy socio y escribo con la camiseta puesta y la bufanda al cuello

jueves, 19 de diciembre de 2013

Ciudar a los mitos

El acto que le organizaron Guillermo Pérez y María Cardero a Puñal tras sus 500 partidos con Osasuna tiene una buena lectura de cara a futuro. Hace años que creo que no se acaba de saber valorar a los que han hecho grande el club, muchos jugadores han salido de Osasuna de una manera que no se corresponde a la aportación que han hecho al club.
Echeverría, Martín, Bustingorri, Urban, Roberto, Castañeda... Son algunos jugadores que han dejado huella en el club a través de carreras muy largas y muy exitosas en algunos casos y que no tuvieron la salida y el recuerdo que merecieron. Es cierto que depende mucho del momento económico e institucional de la entidad, igual que del carácter y criterio del presidente que toque en suerte, pero no es de recibo que salgan a la francesa, por la puerta de atrás o por una lateral. Otros más modernos como Palacios o Cruchaga tuvieron actos, a veces modestos y a veces íntimos, que les reconocieron, pero yo voy más allá.
Los clubes que quieren ser grandes, y no hablo de presupuesto o títulos, han de saber colocar a quienes han sido historia de verdad en el lugar que les corresponde. La manera de tratar el Madrid a Di Stefano, la despedida de San Mamés o ese rollo que le da la NBA a sus leyendas colgando las camisetas representan bien lo que quiero explicar. Y el acto de ayer con Patxi creo que se acerca a lo importante que es reconocer a quienes nos han hecho grandes.
Antes existía una figura, que ha caído en el olvido en muchos clubes, que era el partido homenaje. Las comparaciones y las posibles envidias y debates han hecho que ahora sea una figura poco utlizada, aunque el Madrid le hizo hace poco uno a Raúl. Yo creo que es una fiesta bonita y que permite diferenciar a quienes han de traspasar los límites de "jugador importante" a los de "leyenda del club".
Sé que es complicado, porque no es fácil y ahí está el reto, el distinguir quién te ha aportado verdaderamente cosas valiosas para tu club. No todo se mide en partidos, minutos o goles. El comportamiento interno, la relación con la afición, los valores que ha transmitido... Es una suma de muchas cosas que marca el camino de cara a futuro. Esas leyendas te enseñan cual es el camino que quieres seguir en el futuro.
Y voy más allá. Esos jugadores han de estar en la órbita del club. No digo que tengan que tener cargos ni tomar las decisiones, pero sí pertenecer a la estructura del club para que éste sea mucho más reconocible por parte de sus aficionados y por los que nos ven desde fuera.