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jueves, 28 de julio de 2011

Esa delgada línea

La pasada temporada a estas alturas, un compañero irlandés me pidió que le escribiera algo sobre Osasuna para su blog de fútbol español. Recuerdo que titulé: "Esa delgada línea" y explicaba la exigua diferencia que había entre pelear por Europa y bajar a Segunda en nuestra liga. No me equivoqué mucho, la verdad. La tendencia es muy clara en nuestro fútbol si nos salimos de los seis o siete de arriba.
Si nos olvidamos de Madrid, Barcelona, Atlético, Valencia, Sevilla, Villarreal y, este año, Málaga, los demás se llevan el canto de un duro. Un mes de competición bueno te acerca a los ocho primeros en la clasificación, pero ojo, no te aleja del todo matemáticamente del descenso. Eso sí, un mes malo te mete en puestos de descenso y te complica muchísimo la vida.
Eso sí, este tipo de temporadas ya ha planteado a nuestro equipo un reto que no ha sabido resolver varias veces. Ya con Camacho y también con Mendilibar, este equipo ha podido dar un paso adelante y no lo ha hecho, al revés, se ha condenado a sufrir a muerte en las últimas jornadas, cuando ha demostrado que tenía calidad para vencer a rivales tan duros como Villarreal, Valencia o Sevilla en el Reyno o sacar tres puntos a cara de perro en Zaragoza.
Si son capaces de ello, no me explico porque no son capaces de superar esos momentos cruciales de la temporada. Miedo, presión, conformismo... Ni idea, sólo ellos lo saben, pero estoy convencido que este año volverán a tener la oportunidad de hacernos soñar, que no digo que vayan a jugar la Europa League, pero sí, al menos, hacernos mirar la clasificación de otra manera a la habitual en las pasadas campañas.
El objetivo lo sabemos todos: seguir en Primera. El reto: dar un paso más cuando la competición lo permita, que estoy convencido que nos dará nuestra oportunidad.